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HOJA INFORMATIVA SOBRE LA VIRUELA

Generalidades acerca de la vacuna

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La vacuna contra la viruela

La vacuna contra la viruela ayuda al cuerpo a crear inmunidad a esta enfermedad. La vacuna se hace con un virus llamado vaccinia que es otro tipo de virus “pox” relacionado con la viruela. En esta vacuna, el virus vaccinia está “vivo”—no muerto como en muchas otras vacunas. Por esa razón, hay que cuidar muy bien el sitio donde se aplica la vacuna para evitar que el virus se extienda a otras partes del cuerpo. Además, la vacuna puede tener efectos secundarios (consulte la sección “Inocuidad de la vacuna contra la viruela”, en esta hoja informativa). La vacuna no contiene el virus de la viruela y, por lo tanto, no puede causar la enfermedad.

Actualmente, en los Estados Unidos hay cantidades suficientes de la vacunas contra la viruela para aplicarla a todos en el país que pudieran necesitarla en caso de una emergencia. La vacuna se sigue produciendo sin interrupción.

Duración de la protección

La vacuna crea un alto nivel de inmunidad contra la viruela durante un período de 3 a 5 años y, de allí en adelante, la inmunidad empieza a disminuir. Pero, si una persona se vuelve a vacunar, la inmunidad durará todavía más. Históricamente, la vacuna ha sido eficaz para prevenir la infección con el virus de la viruela en 95% de las personas vacunadas. Por otra parte, se ha comprobado que la vacuna evita o disminuye sustancialmente la infección cuando se aplica muy poco tiempo después de la exposición. Sin embargo, cabe resaltar que en la época en que se utilizó la vacuna para erradicar la enfermedad, las pruebas no eran tan avanzadas ni tan precisas como lo son hoy en día; por eso, es posible que todavía haya muchas cosas que aprender acerca de la vacuna, su eficacia y cuánto dura la protección que ofrece.

Aplicación de la vacuna

La vacuna contra la viruela no se aplica con una aguja hipodérmica. No se trata de una inyección como la que conoce la mayoría de la gente. Se utiliza una aguja bifurcada, es decir con dos puntas, que se sumerge en la solución de vacuna. Cuando se saca de allí, queda una gota de la vacuna en las puntas. Con la aguja, se pincha la piel varias veces en pocos segundos. Los pinchazos no son profundos, pero dejarán esa zona adolorida y harán salir una o dos gotitas de sangre. Usualmente, la vacuna se aplica en la parte superior del brazo.

Si la vacunación es exitosa, luego de tres o cuatro días aparecerá, en el lugar donde se aplicó, un abultamiento rojo que produce comezón. En la primera semana, el abultamiento se transforma en una ampolla grande que se llena de pus y luego el pus empieza a salir. Durante la segunda semana, la ampolla comienza a secarse y se forma una costra. La costra se cae durante la tercera semana y deja una cicatriz pequeña. Quienes se vacunan por primera vez presentan una reacción más fuerte que las personas que ya se habían vacunado antes. Las siguientes imágenes muestran los cambios que ocurren en el lugar donde se aplicó la vacuna.

Sitio donde se aplicó la vacuna contra la viruela
Días 4 hasta 21

Imagenes del sitio de la vacuna: día 4, día 7, día 14, y día 21
Vea la imagen ampliada.

Cuidados luego de la vacunación

Es muy importante seguir las instrucciones para cuidar el sitio donde se aplicó la vacuna. Debido a que el virus está “vivo” puede propagarse a otras partes del cuerpo y, tal vez, hasta a otras personas. El virus vaccinia (el virus vivo de la vacuna contra la viruela) puede causar erupción, fiebre, dolores de cabeza y dolores en el cuerpo. En ciertos grupos de personas (ver la sección ''Inocuidad de la vacuna contra la viruela'', en esta hoja informativa), las complicaciones del virus vaccinia pueden ser graves.

Beneficios de la vacuna luego de la exposición al virus

Si la vacuna se aplica dentro de los 3 días siguientes a la exposición al virus, se evitarán los síntomas de la viruela o se atenuará considerablemente su gravedad en la gran mayoría de las personas. La vacuna aplicada dentro de los 4 a 7 días siguientes a la exposición, probablemente ofrecerá cierta protección contra la enfermedad o podría modificar su gravedad.

Inocuidad de la vacuna contra la viruela

La vacuna es la mejor protección que uno puede recibir si ha estado expuesto al virus de la viruela. A toda persona que haya estado expuesta directamente a la viruela, independientemente de su estado de salud, se le ofrecerá la vacuna ya que los riesgos asociados con esta enfermedad son mucho mayores que los que presenta la vacuna.

Hay efectos secundarios y riesgos asociados con la vacuna contra la viruela. La mayoría de las personas experimentan reacciones normales, que suelen ser leves, entre las que se encuentran dolor en el brazo, fiebre y dolores en el cuerpo. Sin embargo, otras personas presentan reacciones que pueden ser graves y en algunos casos hasta ponen en peligro la vida. Las personas que tienen más probabilidades de presentar efectos secundarios graves son: quienes han padecido, aunque sea una sola vez, enfermedades de la piel (especialmente eczema o dermatitis atópica) y las que tienen el sistema inmunológico debilitado, como por ejemplo las que han recibido un transplante, son VIH positivas, están en tratamiento para el cáncer o están tomando algunos medicamentos (como esteroides) que deterioran el sistema inmunológico. Por otra parte, las embarazadas tampoco deben recibir la vacuna porque representa un riesgo para el feto. Las mujeres que están amamantando tampoco deben recibir la vacuna. Los niños menores de 12 meses de edad no deben recibir la vacuna. Por otra parte, el Comité Asesor sobre Métodos de Inmunización (ACIP) aconseja que no se aplique la vacuna contra la viruela, a menos que se trate de una situación de emergencia, a personas menores de 18 años de edad. Además, quienes sean alérgicos a la vacuna o a alguno de sus componentes no deberán recibir la vacuna. Además, quienes han sido diagnosticadas por un médico con una condición cardíaca con o sin síntomas no deben recibir la vacuna en este momento. Esto incluye condiciones como un infarto de miocardio previo (ataque al corazón), angina (dolor en el pecho causado por falta de flujo sanguíneo al corazón), insuficiencia cardíaca congestiva, miocardiopatía (inflamación del músculo del corazón que impide su correcto funcionamiento), apoplejía o accidente isquémico transitorio (una “mini-apoplejía” que produce síntomas parecidos a la apoplejía pero sin daño permanente), dolor en el pecho o falta de aliento con la actividad (como subir escaleras) u otras condiciones del corazón que estén bajo tratamiento de un médico. (Aunque esta exclusión puede ser temporal, estas personas no deben recibir la vacuna en este momento).También, personas que tengan 3 o más de los siguientes factores de riesgo no deben recibir la vacuna en este momento: presión sanguínea alta diagnosticada por un médico; colesterol sanguíneo alto diagnosticado por un médico; diabetes o nivel de azúcar alto en la sangre diagnosticado por un médico; un familiar de primer grado (por ejemplo, madre, padre, hermano, hermana) que haya tenido una condición cardíaca antes de cumplir los 50 años; y fumar, si usted fuma cigarrillos en la actualidad. (Aunque esta exclusión puede ser temporal, estas personas no deben recibir la vacuna en este momento).

En el pasado, unas 1,000 personas por cada millón de las que se vacunaron por primera vez experimentaron reacciones que, a pesar de no poner en peligro su vida, fueron graves. Entre esas reacciones se encontraban una reacción tóxica o alérgica en el sitio de la vacunación (eritema multiforme), propagación del virus vaccinia a otras partes del cuerpo o a otras personas (inoculación inadvertida), y propagación del virus vaccinia a otros partes del cuerpo a través de la sangre (vaccinia generalizada). Estos tipos de reacciones quizás necesiten atención médica. En el pasado, entre 14 y 52 personas por cada millón de las que se vacunaron por primera vez experimentaron reacciones que podían poner en peligro su vida. Sobre la base de la experiencia acumulada, se calcula que de 1 a 2 personas de cada millón de las que reciben la vacuna por primera vez, podrían morir como resultado de ella. Es fundamental un examen cuidadoso de los posibles receptores de la vacuna para asegurar que los que se encuentran expuestos a mayor riesgo no la reciban.

Disponibilidad de la vacuna contra la viruela

En los Estados Unidos, la vacunación regular y universal contra la viruela se interrumpió en 1972 cuando la enfermedad fue erradicada del país. Hasta hace poco, el Gobierno de los Estados Unidos suministraba la vacuna contra la viruela sólo a unos cientos de científicos y profesionales de la medicina que trabajaban con el virus de la viruela y otros similares, en algún establecimiento de investigación.

Sin embargo, luego de los sucesos de septiembre y octubre de 2001, el Gobierno de los Estados Unidos tomó otras medidas para estar mejor preparado en caso de un ataque terrorista. Una de muchas de esas medidas—diseñada especialmente para estar preparados en caso de que se propague en forma deliberada el virus de la viruela—consistía en actualizar y divulgar un plan de respuesta a la viruela. Por otra parte, el Gobierno de los Estados Unidos dio órdenes de producir la vacuna contra la viruela en cantidades suficientes para vacunar a la población estadounidense en caso de un brote. En estos momentos, el Gobierno de los Estados Unidos tiene acceso a suficientes dosis de vacuna contra la viruela para responder con eficacia a un brote de viruela en los Estados Unidos.


Para más sobre la vacuna contra la viruela, vea Viruela: la vacuna.


La línea de ayuda de CDC para información al público:
800-CDC-INFO
888-232-6348 (TTY)

Esta página fue revisada el 21 de febrero de 2006
Esta página fue modificada el 30 de julio de 2003

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